El sonido de la copa de cristal estallando contra el mármol fue apenas un susurro comparado con el grito silencioso que desgarró la mente de Isadora en ese instante, una fractura en la realidad que la transportó de golpe treinta años atrás, aunque ella no tuviera memoria de ese tiempo, solo la sensación heredada del fuego que le quemaba la sangre cada vez que miraba a los asesinos de su familia.
—Isadora —la voz de Dante sonó urgente a su lado, su mano aferrándose a su brazo con la fuerza necesa