La construcción comenzó un martes.
Isadora observaba excavadoras romper tierra mientras el sol de marzo pintaba el sitio de dorado prometedor. El terreno había sido lote abandonado en las afueras de la ciudad, zona industrial que alguna vez albergó fábrica textil antes de que la economía cambiara y los empleos migraran.
Ahora sería fundación que ayudaría a familias rotas.
La simetría no escapaba a nadie.
—Primera palada oficial. —Marcos le extendió pala ceremonial que pesaba más de lo esperado—