La fotografía llegó al teléfono de Andrés Castellanos a las 2:47 de la madrugada.
Una imagen granulada pero inequívoca: la silueta de Isadora Montemayor entrando por la puerta lateral del edificio de Montemayor Holdings. Sola. A una hora en que ningún CEO con dos dedos de frente estaría trabajando, a menos que tuviera algo que ocultar.
Veinte minutos después, una segunda imagen: Dante Castellanos siguiendo el mismo camino, su abrigo negro ondeando bajo las luces del estacionamiento vacío como l