El pendrive contenía más de lo que habían imaginado.
Isadora observaba las pantallas del laboratorio forense con una mezcla de horror y vindicación. Líneas de código, registros de acceso, marcas de tiempo que contaban una historia de corrupción sistemática y mentiras cuidadosamente construidas.
—Aquí está —dijo Tomás Guerrero, el experto informático que Elena había contactado—. El expediente de Camila Vega fue modificado exactamente diecisiete veces en los últimos dos meses. Todas las modificac