El primer borrador tenía mil doscientas palabras y no mencionaba a Isadora ni una sola vez.
Ella lo leyó tres veces para asegurarse.
No una sola vez.
Ni su nombre. Ni su historia. Ni una referencia a lo que había vivido. Solo las víctimas de la Operación Ceniza, las familias, los datos, el contexto histórico, los programas de reparación.
Todo correcto.
Todo verdadero.
Todo completamente ajeno.
Isadora lo imprimió. Lo leyó en papel. Lo guardó en el cajón.
Al día siguiente escribió otro.
El segun