El silencio en la línea duró exactamente cuatro latidos de mi corazón. Después, la voz de Rodrigo regresó, diferente. Más baja. Más peligrosa.
—¿Mi madre mató a Víctor?
—Le disparó hace menos de una hora. Yo escuché el tiro.
—Mierda. —Un ruido de fondo, como si Rodrigo hubiera golpeado algo—. Mierda,mierda, mierda.
—Rodrigo, no tengo tiempo para que proceses tus emociones. Tu madre tiene a mi esposo. Marcos nos traicionó. Y tú llevas ocho años recibiendo dinero de ese hombre. Así que vas a deci