La mudanza fue en primavera.
El primer sábado de abril. Con el clima que la Ciudad de México tenía en abril: caliente pero no todavía el calor de mayo, con el tipo de brisa que hace que cargar cajas sea trabajo soportable si uno no para.
Emma llegó el miércoles anterior.
No para la mudanza específicamente. Para estar presente durante los días de desempaquetado, que era la parte que nadie mencionaba en los planes de mudanza, pero que era donde realmente se decidía cómo iba a ser un lugar: cuándo