Luciana Monterrey.
El nombre seguía en la pantalla del teléfono. Contacto registrado de la fundación F-1994-0773.
Sebastián estaba inmóvil junto a Valentina.
—¿Cómo es posible?
—Santiago la reclutó hace años —dijo Valentina—. Antes de todo. Siempre fue de él.
Isabella se movió en el moisés. Valentina la revisó por instinto: estable, dormida.
—Luciana no solo dirige la defensa de Carmen —dijo Sebastián—. Está ejecutando el plan financiero de Santiago.
—Si la empresa quiebra, la fundación recibe