Cuatro días.
Emma procesó sola durante cuatro días.
Era su número.
No un número que hubiera elegido conscientemente. Un número que había aprendido de experiencia: cuatro días era el tiempo que necesitaba para que una cosa grande dejara de sentirse como emergencia y empezara a sentirse como problema con posible solución. Cuatro días era el tiempo donde el primer impacto se asentaba y podías empezar a hacerle preguntas en lugar de solo recibirlo.
Antes de cuatro días, las preguntas llegaban antes