Emma llegó el sábado siguiente con la mochila y el libro de Rebeca Salinas adentro.
Valentina lo vio cuando Emma lo puso sobre la mesa del comedor. No lo dijo. No hizo el gesto de reconocimiento que hubiera comunicado algo antes de que Emma estuviera lista para que se comunicara.
Solo lo vio.
Y esperó.
Las niñas consumieron la mañana.
Isabella tenía una teoría nueva sobre la ubicación correcta de los bloques de construcción que requería la presencia y el asentimiento de adultos específicos para