El mensaje de Mónica ardía en mi pantalla como una marca de hierro candente.
"Acepta ver a Rodrigo. —M.H."
Tres palabras que cambiaban todo. Mónica no solo sabía que Rodrigo quería reunirse conmigo. Lo estaba orquestando. Lo que significaba que mi exesposo era parte de su juego, o ella era parte del suyo.
—No vas a ir —dijo Sebastián por tercera vez en la última hora.
Estábamos en el estudio, las cortinas cerradas contra los paparazzi que habían acampado frente al edificio desde que el escándal