La reunión no tenía agenda formal.
Valentina lo había decidido así deliberadamente.
No presentación. No proyector. No el ritual corporativo de los encuentros donde alguien habla y los demás toman notas y todos salen con la sensación de que lo importante se dijo sin haberse dicho.
Solo la sala de reuniones grande del piso doce. Una mesa con café y pan. Las personas que habían importado.
Carolina llegó primera, como siempre.
Mónica llegó exactamente a la hora acordada, con los dos hijos en la esc