Las cuarenta y ocho horas pasaron como un borrón de llamadas encriptadas, documentos filtrados y planes susurrados.
Carolina coordinaba desde México como una general de guerra. Mónica había entregado un tesoro: registros bancarios de Richard Lawson, correos electrónicos que detallaban adopciones falsificadas, testimonios grabados de funcionarios sobornados. Todo apuntaba directamente a Marcos Villarreal como el arquitecto de una red que había separado a decenas de niños de sus familias biológic