Emma llegó el primer sábado de octubre con la mochila de fin de semana y el español con acento mixto que ya no era acento sino idioma propio.
No el español de México.
No el español que Kate le había enseñado con los audios de YouTube.
El de Emma: con las vocales del español y los ritmos del inglés y las palabras que elegía cuando ningún idioma tenía exactamente la que necesitaba y entonces las inventaba en los dos a la vez.
Valentina la había visto en pantalla cada semana.
Pero pantalla y prese