El último eco de la guerra llegó con la textura de las cosas que uno pensaba que ya habían terminado.
Valentina lo pensó esa noche, después de que Sebastián se durmió y ella se quedó en el estudio con la pantalla apagada y la ciudad de afuera.
Mora había renunciado al ministerio con la velocidad de quien lee correctamente lo que viene.
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Había encontrado un nuevo territorio donde el manual funcionaba igual pero donde los nombres que lo podían le