Dos semanas.
Catorce días de silencio después de la tormenta. Catorce días de rutinas domésticas que sabían a mentira, de noches tranquilas que olían a trampa, de mañanas donde el sol entraba por las ventanas como si el mundo no hubiera cambiado para siempre.
Carmen seguía en el hospital, custodiada día y noche, esperando un juicio que tardaría meses en llegar. Marcos había desaparecido como humo, llevándose consigo la amenaza suspendida sobre Emma. Y Sebastián se recuperaba con una velocidad q