—¿Dónde estoy? ¿Amaranta? —La voz adormilada de Dominika llamó mi atención. Fui inmediatamente a la orilla de la cama, acercándome a ella. —¿Qué fue lo que paso? Me duele todo el cuerpo. —Parpadeó varias veces para poder acostumbrarse a la oscuridad. —Mis recuerdos están un poco borrosos. —dijo intentando sentarse en cama.
—¿Qué es lo último que recuerdas? —pregunte ofreciéndole mi mano para que se ubicara mucho más cómoda. —Trata de no esforzarte mucho. —indique centrando mi atención en ella.