—Todos conmigo, debemos hacía el sur. La mitad llegara por el lado derecho y el resto por el izquierdo. —Sus hombres asintieron y cumplieron ordenes inmediatamente. Estaban acostumbrados a trabajar juntos como una unidad. —Si te pido que te quedes aquí lejos del peligro. ¿Lo harías? —preguntó mirándome seriamente. Negué con un dedo.
—Ni lo sueñes, Dominika están hija mía como tuya. —declare pasando el pie por encima de una raíz. —No voy a permitir que le pase algo y yo sea la última en enterarm