Ambos nos quedamos viéndolos dormir. Quería disfrutarlos lo más que se pudiera antes de que empezaran a llegar las visitas y ya no pudiésemos ni tenerlos en brazos. Además, nuestra hija mayor también vendría y seguramente tendría muchas preguntas.
Debía prepararme mentalmente para contestarlas todas en cuanto entrara por la puerta. Los gemelos incluso dormían diferente, Nikolay estaba en la misma posición que lo dejamos y Vladimir ya había girado varias veces en su cuna. Al principio pensé que