Los meses continuaron su curso, para cuando me di cuenta, habían pasado tres y mi vientre estaba a punto de explotar. En cualquier momento sería el día en que daría a luz. Sentía miedo y emoción por partes iguales. Quería que los gemelos estuviesen ya conmigo.
Desde el día en que supe su sexo, no había dejado de comprar cosas y decorar su habitación. Alexey y Dominika solían burlarse de mí, aunque más de una vez los vi subiendo paquetes con toda clase de juguetes y ropa. Con la última mi relaci