Un mes más se fue con el calendario y por fin había llegado la ansiada cita para saber el sexo de los bebés. Estaba realmente inquieta a causa de ello. Íbamos en la camioneta hacía el consultorio de la ginecóloga. Bostezaba cada poco segundos, pues no logré pegar un ojo la noche anterior. Solamente di vueltas por toda la cama, ya parecía más bien oruga.
—Tranquilízate, моя любовь (amor mío). —inquirió Alexey tomándome de la mano para que dejase de comerme las uñas. —Vas a quedar sin dedos cuand