Isabella sonrió al escuchar el chillido de felicidad de Caeli al bajar por el tobogán. No podía creer que ahora no tenía que preocuparse de perderla alguna vez. No solo Ismaele había desaparecido de sus vidas, ahora estaba vinculada legalmente a ella. Nunca había pensado que sería así como se convertiría en madre, pero no podía estar más feliz.
—¡Bella, mira! —gritó la pequeña corriendo para volver a subir por las escaleras.
Llevaban al menos una hora en el parque infantil y ella no parecía ni