Isabella sonrió desde el umbral de la puerta al ver a su esposo echarse sobre la alfombra mientras sus dos hijos se abalanzaban sobre él. Acababa de levantarse y los gritos de sus hijos lo habían llevado hasta la habitación de Caeli.
—¿Te rindes? —preguntó Caeli mirando a su padre directo a los ojos. Sería bastante intimidante si no midiera menos de la mitad de Salvatore y si no se viera tan tierna.
—Aún no —desafió Salvatore.
Palabras incorrectas.
Caeli le dio una mirada a su hermano.
—¡At