Isabella se recuperó de la impresión unos segundos después. El miedo no servía de nada. Si dejaba que Nina se marchara, quien sabía si la atraparían alguna vez. No iba a vivir pensando siempre que en algún momento podía hacerle daño a ella o su bebé.
Se debatió entre ir tras de ella, lo cual era probablemente lo que Nina quería. Si la alejaba de sus guardaespaldas podría atacarla. Pero sería una completa idiotez arriesgarse así. Por otro lado, no podía dejarla escapar.
Una idea se le ocurrió.