—No seas cobarde con el amor, Isabella. No huyas de lo que sientes por miedo a que no sea correspondido.
—Yo no soy cobarde…
—Lo eres en esto. ¿Le dijiste que lo amas con locura? ¿Le dijiste lo que realmente sientes en tu corazón, fuera de contratos y herencias? ¿Hablaste claro con él alguna vez? ¿Le preguntaste qué sentía él por ti, sin las máscaras de los Peterson?
Isabella se quedó sin palabras. No tenía que pensarlo mucho; ella jamás hizo esas preguntas. Se había convencido a sí misma de qu