Isabella se quedó en la cocina mientras cambiaba de opinión sobre el café. Puso a hervir agua para hacerse un té de manzanilla. Era eso o beberse solo el agua caliente. La cocina estaba casi vacía; en la alacena solo había unas cuantas cajas de Corn Flakes de colores, los cuales ella aborrecía, y unos jugos de lata de melocotón, una de las tantas cosas que le hacían vomitar. Irene olvidó de nuevo bajar el supermercado que quedaba a unas cuadras del apartaestudio. Su amiga podía ser todo lo buen