Enzo
—Nos tienes a nosotros —dice Ilaria, con una voz más dulce que sus palabras—, y si lo intentaras un poco más, podrías tenerla a ella también.
Parpadeo, seguro de haber escuchado mal.
—¿A Arianna? —pregunto, incrédulo.
Ella asiente.
—¿Por qué no? Sea cual sea la razón, están casados. Podrías darle una oportunidad. Intentar que las cosas funcionen. Me parece una buena chica.
—Eso es una locura —murmuro, sacudiendo la cabeza.
—¿Por qué? —insiste Ilaria—. Comparten un techo, un apellido. No es