Enzo
Salgo de la casa con un peso oprimiéndome el pecho. Me dije a mí mismo que este matrimonio sería simple —un contrato, una fachada—, pero el rostro de Arianna cuando vio la fotografía de Sasha no se me va de la cabeza. Había esperado molestia, tal vez incluso resentimiento. Con eso podría vivir. ¿Pero tristeza? ¿Tristeza real? Para eso no estaba preparado.
Sacudo la cabeza, alejando el pensamiento. No puedo permitirme pensar así. Ella tiene que entenderlo: esto es una farsa, y siempre será