Arianna
Atraje con delicadeza a mi prima Bianca hacia mí y la abracé, instándola a continuar.
—Cuando finalmente me soltó, perdió el control. Me dijo que era tan inútil que ni siquiera servía para quedar embarazada, y me golpeó hasta que se cansó.
Las primeras lágrimas asomaron en los ojos de Bianca, y yo tampoco pude contener las mías. La abracé con fuerza y dejé que sollozara contra mi pecho.
—No quería que me vieras así, Ari. No quería que fueras testigo de cómo me dejó —sollozó Bianca.
—Vam