—Le asignaré una niñera personal para que la cuide en todo lo que necesite. Y cualquier cosa, la familia Muñoz puede contactarla directamente —explicó Leonel con serenidad—. En cuanto a tu padre adoptivo, no tienes por qué preocuparte. Ahora apenas puede con su propia vida, no tendrá tiempo para molestarla.
Los ojos de Silvina se iluminaron y alzó la mirada hacia él.
Leonel no solía meterse en asuntos familiares, pero aun así hizo el esfuerzo por explicarle:
—Tu abuela no es precisamente una mu