Tomás, tras recibir el mensaje, le preguntó a Silvina con cierta inquietud:
—Señora, es la primera vez que el señor compra algo para otra persona. Tal vez no tenga muy claro los estilos adecuados...
Silvina se dio una palmada en la frente al comprender:
—¡Cierto! Casi se me olvida ese detalle. Gracias por recordármelo, Tomás. Debo decirle a Leonel que no elija estilos demasiado llamativos. Si no, mamá no los aceptará.
No cabía duda de que Tomás era el asistente más confiable de Leonel. Ahora en