Ramiro Torres no supo cómo explicar aquella llamada.
Silvina lo miró con desprecio y le dijo con frialdad:
—¿Y bien? ¡Contesta! ¡Ella te está llamando!
La voz de la mujer por el teléfono cambió de inmediato al escuchar la voz de otra mujer:
—¿Quién es? ¿Quién está contigo? ¡Ramiro Torres, más te vale volver ahora mismo a explicarme por qué se escucha la voz de una mujer!
Ramiro Torres se puso rojo y luego pálido. Ese día ya había perdido toda su dignidad. Y encima había sido descubierto por su