Silvina se acomodó con naturalidad en el salón privado del restaurante junto a Benicio y Amanda.
En la sala contigua, Ruperto se quedó perplejo. Por un instante, pensó que estaba teniendo otra alucinación.
¿Por qué esa voz... esa voz le resultaba tan familiar?
Cuando intentó poner más atención, el sonido ya se había desvanecido.
Sacudió la cabeza levemente. ¿Qué le estaba pasando últimamente?
¿Por qué esa chica no dejaba de aparecer en su mente?
¿Sería por su asombroso parecido con Susana?
Ante