Silvina negó suavemente con la cabeza.
—Nunca me he arrepentido de las decisiones que tomé —respondió con voz firme—. Alicia es mi madre adoptiva; me crió, me protegió y sufrió demasiado por mí. Desde que era niña, juré que algún día la protegería como ella lo hizo conmigo. Y ahora que por fin puedo hacerlo… ¿cómo podría arrepentirme?
Ruperto la observó con atención, sus ojos reflejando un brillo de preocupación.
—¿Y si Leonel llegara a enfrentarse con tus verdaderos padres? —preguntó con to