—Cuando fui creciendo, llegué a ser uno de los más destacados en nuestro círculo social. Naturalmente, nunca me faltaron pretendientes. Muchas de aquellas chicas tenían excelentes condiciones, pero, ¿sabes?, no sentía absolutamente nada por ninguna de ellas.
Lo curioso es que no fui yo quien las rechazó, sino mi propia familia. Mi madre incluso llegó a buscar a esas muchachas para advertirles que no se acercaran a mí. En aquel entonces me parecía absurdo... y también un poco cómico, porque yo