—Es simplemente hermoso, casi irreal —suspiró Silvina, recorriendo el lugar con la mirada llena de asombro—.
Ni siquiera en la casa de los Martínez sería posible crear un jardín tan perfecto.
Ya sabes, Susana era muy delicada y alérgica al polen, así que el jardín de los Martínez siempre fue verde y frondoso, pero sin demasiadas flores.
Debiste haber invertido mucho esfuerzo en todo esto, ¿verdad?
El sonido de su voz lo sacó de sus pensamientos. Simón, que la observaba con el corazón encogido,