Cuando Leonel llegó a la plaza, vio a Santiago sujetando a su asistente Tania mientras le lanzaba toda clase de reproches.
Ese mocoso…
Ni siquiera lograba aclarar sus propios sentimientos y aun así pretendía entrometerse en sus asuntos.
De no ser por la amistad de toda la vida que compartían, Leonel ya le habría dado una paliza a Santiago.
Al girar la mirada, descubrió que Silvina se había convertido en el centro más deslumbrante de toda la escena.
Los aldeanos la rodeaban, deseosos de conversa