Leonel dormía profundamente, pero en cuanto llegó la notificación a su móvil, abrió los ojos de inmediato.
Bajó la mirada y, a la luz de la luna, contempló el rostro dormido de Silvina. Sus ojos se tornaron aún más suaves.
Amaba intensamente esa atmósfera, ese instante de calma.
Se inclinó y depositó un beso ligero en la frente de Silvina. Luego retiró lentamente su brazo y tomó el teléfono para leer el mensaje.
El mensaje era de Tomás:
"Señor Leonel, la procedencia de la foto ya fue confirmada