—¿Eh? ¿No ibas a bañarme tú? —la voz burlona de Leonel resonó junto a la mano de Silvina—. ¿Crees que con una sola mano puedo hacerlo?
¡¿Qué?! ¿Encima quería que ella lo bañara?
¿Que usara sus propias manos para recorrerle todo el cuerpo?
Silvina ya no pudo mantener la calma.
Solo con imaginar la escena, sentía que perdería el control.
Si de verdad tenía que tocarlo por completo con sus manos… Leonel, ¿todavía querrías al hijo que llevaba en su vientre?
El rostro de Silvina estaba tan rojo que