El reloj de la sala marcaba las siete y veinte de la noche cuando el rugido de un automóvil importado resonó por la entrada principal, anunciando la llegada de los Remington. Afuera, la moderna mansión de los Montgomery exhibía toda su imponencia con líneas rectas, amplios ventanales de vidrio, madera clara e iluminación indirecta que resaltaba cada detalle de la fachada. Las cortinas blancas y ligeras danzan suavemente con la brisa, y el aroma de jazmín y lavanda del jardín recién regado llena