Consentimiento.
Despierto antes de entender que estoy despierta.
No es un proceso natural, no hay ese instante tibio en el que la conciencia regresa poco a poco, estirándose dentro del cuerpo como si buscara su lugar.
Aquí no. Aquí la vigilia me es impuesta con una precisión que roza lo quirúrgico. La luz ya está filtrándose a través de las cortinas, no demasiado intensa, no lo suficiente para ser violenta, y hay una presencia en la habitación que no pertenece a mis pensamientos ni a mis sueños, sino a algo ex