Café Para Llevar.
En la universidad, apenas salgo del alcance visual de Alaric, el cambio es inmediato.
No progresivo, no sutil, sino que brusco.
Es como si alguien hubiera dado una señal invisible y el ambiente, que hace unos segundos estaba cargado de miradas, ahora se hubiera organizado en algo más concreto, más dirigido, más personal.
No me detengo, sigo caminando por el pasillo como si no sintiera la diferencia, pero la siento. Claro que la siento.
Las conversaciones ya no son murmullos sueltos, ahora tiene