El silencio en la sala era distinto.
Ya no era el silencio de la incertidumbre.
Era el silencio… antes del desastre.
—Señor…
La voz del analista tembló apenas.
Axel no levantó la mirada de la pantalla.
—Habla.
Hubo un segundo de duda.
Uno solo.
—Tenemos algo.
Eso bastó.
Axel alzó la vista de inmediato.
Y en sus ojos… algo volvió a encenderse.
No era esperanza.
Era algo más peligroso.
—Muéstralo. No estés perdiendo el tiempo.
El asistente endurece sus facciones, pero entonces las