El sonido de pequeñas risas llenaba toda la casa.
—¡No, papá, así no! —protestó una vocecita aguda, mezclando indignación con diversión.
Axel Fort, el hombre que alguna vez fue temido por su frialdad, estaba arrodillado en el suelo… completamente derrotado.
—Te aseguro que así va —insistió, sosteniendo una torre de bloques que claramente estaba a punto de colapsar.
Frente a él, un pequeño niño de tres años cruzó los brazos, imitando perfectamente la expresión seria de su padre.
—Se va a c