El avión había aterrizado hacía apenas unas horas, pero Catalina aún sentía que todo era un sueño.
Turquía se extendía ante sus ojos como un cuadro vivo.
Colores cálidos. Aromas nuevos. Una brisa distinta… como si el mundo, por primera vez en mucho tiempo, no estuviera en su contra.
Sino a su favor.
Catalina estaba de pie frente al balcón del hotel, observando la ciudad bañada por la luz dorada del atardecer. Sus dedos descansaban sobre la baranda mientras su corazón latía con una calma qu