El aire en Francia era distinto.
Más ligero.
Más cálido.
Más… peligroso.
No por el lugar.
Sino por lo que despertaba.
Catalina bajó del auto, acomodando su abrigo mientras observaba la calle elegante frente a ellos. Cafés llenos, gente caminando, risas suaves… todo parecía sacado de una película.
—No está mal —murmuró, mirando alrededor.
—Es funcional —respondió Axel, cerrando la puerta del auto.
Catalina giró lentamente la cabeza hacia él.
—¿Funcional?
Axel la miró con total sereni