La noche caía lentamente sobre la ciudad. El motor del auto rugía suavemente mientras Dante atravesaba la amplia avenida que lo conducía a la mansión. No era la primera vez que cruzaba esos portones, pero aquella noche algo en el aire se sentía diferente.
Cuando el vehículo se detuvo frente a la entrada principal, uno de los guardias le abrió la puerta con una reverencia contenida. Dante salió con la misma elegancia calculada de siempre, ajustando el cuello de su chaqueta negra. Sus pasos reso