Dante quien miraba a través de una cámara maldecía el no poder enfrentarse en ese momento a Antonio.
Alonzo caminó con varios de sus hombres hacia la entrada de la mansión, era obvio que Antonio no venía en los mejores términos, así que debía hacer respetar su casa.
Tan pronto vio que varias camionetas habían ingresado a su propiedad ordenó disparar sin piedad alguna.
Antonio frunció el ceño, aún así ordenó que se detuvieran para poder bajar. Alonzo lanzó una de sus manos y miró fijamente hacia