Una semana había pasado, una semana donde el infierno de Aurora se había intensificado, el no poder estar libre y en los brazos de su amado Antonio hacían que su pecho doliera, aún así decidió ser fuerte por ella.
Antonio sonreía abiertamente frente al espejo, a pesar de solo haber tenido una pequeña conversación con Aurora, para él era suficiente.
Ella le había confirmado que sí se casaría... sí lo haría.
Ya solo faltaban horas para casarse con ella, y por supuesto para ser el jefe de todo el