El tiempo parecía detenerse mientras que esperaban en el despacho de consultas de la doctora Jenny Mount. Sus blancas paredes ampliaban el espacio haciéndolo exageradamente inmenso para una mesa escritorio y tres sillas. Desde el suelo se desprendía el olor a amonio, y con más de treinta minutos esperando se hacía en suma desagradable.
Después de cuatro largos meses, los intentos de que Lauren se embarazara eran en vano. Cuando se adentraron en la aventura supusieron que hacer un bebé sería m